Iónico, covalente y metálico, calculadora de diferencia de electronegatividad, simulador de formación de enlaces, ejemplos resueltos y ejercicios de nivel básico y avanzado.
Los átomos, solos, no están del todo cómodos — les falta o les sobra algún electrón en su última capa. Para quedar estables, se juntan con otros átomos, y lo hacen de tres formas distintas, como tres formas distintas de compartir algo con un amigo:
Un átomo le regala (transfiere) un electrón entero al otro. Uno queda con carga positiva, el otro con carga negativa, y se atraen como dos imanes.
Ejemplo tangible: la sal de mesa (NaCl) — el sodio le regala su electrón al cloro.
Dos átomos comparten un par de electrones entre los dos, como dos personas agarrando la misma soga entre las dos manos.
Ejemplo tangible: el agua que tomas (H₂O) — el oxígeno comparte electrones con cada hidrógeno.
En un pedazo de metal, todos los átomos ponen sus electrones de valencia en un "fondo común" que se mueve libre por todo el metal — nadie es dueño de ningún electrón en particular.
Ejemplo tangible: un anillo de oro o un alambre de cobre — por eso los metales conducen electricidad.
La pista está en qué tipo de átomos se están juntando — imagínalo como una regla simple:
Para afinar más la predicción (sobre todo cuando no es tan obvio), usamos la electronegatividad — cuánto "tira" cada átomo de los electrones hacia sí. Cuanto más distintos son los dos átomos en eso, más probable que uno le termine "robando" el electrón al otro (iónico) en vez de compartirlo parejo (covalente).
Los iones Na⁺ y Cl⁻ se ordenan en una red cristalina repetitiva, alternándose — así se ve un cristal de sal a nivel atómico.
Forma angular (≈104.5°), con el oxígeno "tirando" más fuerte de los electrones — por eso queda con carga parcial negativa (δ⁻) y los hidrógenos con carga parcial positiva (δ⁺).
El número entre paréntesis es la electronegatividad de cada uno (de la Tabla Periódica que ya vimos).
La sal de mesa: sodio (sodio, EN=0.93) + cloro (EN=3.16)
1) El sodio es un metal, el cloro no es metal → ya sospechamos que va a ser iónico.
2) Confirmamos con la diferencia: 3.16 − 0.93 = 2.23 (un número grande)
3) Como es grande, confirma enlace iónico — el sodio realmente le regala el electrón al cloro, formando Na⁺ y Cl⁻ que se atraen entre sí, formando el cristal de sal que ves en el salero.
Dentro del enlace covalente hay un matiz importante, y también se explica con una imagen simple: imagina que dos personas comparten una soga, pero una tira mucho más fuerte que la otra — la soga no queda exactamente en el medio, se corre hacia el que tira más fuerte. Eso es exactamente lo que pasa con los electrones compartidos.
Por eso el agua es polar (el oxígeno "tira" más fuerte que cada hidrógeno) y por eso dos átomos de oxígeno juntos (O₂) son apolares — tiran exactamente igual, porque son el mismo elemento.
La nube de electrones (violeta) se desplaza hacia el átomo más electronegativo — cuanto mayor la diferencia, más se corre.
El agua (H₂O): el oxígeno tira más fuerte de los electrones que cada hidrógeno.
ΔEN (O-H) = 3.44 − 2.20 = 1.24 → covalente polar
El lado del oxígeno queda con carga parcial negativa, el lado de los hidrógenos con carga parcial positiva. Por eso las moléculas de agua se atraen entre sí (el lado positivo de una con el negativo de otra) — es lo que hace que una gota de agua forme una "bolita" en vez de desparramarse totalmente plana, y por qué el agua disuelve tan bien la sal.
No, es una guía práctica ampliamente usada en secundaria — la realidad es un espectro continuo entre iónico puro y covalente puro, sin una frontera exacta. Algunos enlaces cerca del límite (como el HF) se comportan de forma intermedia.
Porque ya tienen su capa de valencia completa (8 electrones, o 2 en el caso del helio) — no necesitan ganar, perder ni compartir electrones para ser estables, así que no tienen "motivo químico" para enlazarse con otros átomos.
Como los electrones no pertenecen a un átomo fijo sino que se mueven libremente por todo el metal, los átomos (ahora cationes) pueden deslizarse unos sobre otros sin romper el enlace — por eso los metales se pueden doblar y estirar sin quebrarse, a diferencia de un cristal iónico.