Física y química se entienden mejor cuando las tocas. Estos son experimentos reales, con materiales que probablemente ya tienes en casa, conectados a los temas que ya viste en el sitio.
Con supervisión de un adulto cuando el experimento use fuego, algo caliente, o productos de limpieza — ninguno acá es peligroso si se sigue como está descripto, pero siempre es mejor hacerlo acompañado.
Necesitas: un mantel liso (o una hoja de papel), platos de plástico o vasos livianos
Por qué pasa: los platos tienen inercia — tienden a quedarse quietos a menos que una fuerza los mueva. Si tiras rápido, la fricción entre mantel y platos actúa por muy poco tiempo, sin tiempo suficiente para moverlos.
Necesitas: una bolsa de plástico liviana, hilo, un objeto pequeño (una figura de juguete o una tuerca)
Por qué pasa: el paracaídas aumenta muchísimo el área que empuja contra el aire, generando más resistencia (rozamiento del aire) que frena la caída — por eso tarda más en llegar al piso.
Necesitas: 2 huevos, algodón o servilletas, una caja chica, una superficie donde no importe ensuciar (o hacerlo afuera)
Por qué pasa: el impulso (J=FΔt) que recibe el huevo para frenar es el mismo en los dos casos — pero el algodón alarga el tiempo de frenado (Δt), así que la fuerza (F) necesaria es mucho menor. Por eso amortiguar protege: no cambia el impulso, cambia cuánto tiempo tarda en aplicarse.
Necesitas: un globo, un hilo largo (2-3 metros), una pajita, cinta adhesiva
Por qué pasa: el globo empuja el aire hacia atrás con fuerza (acción), y por la Tercera Ley de Newton, el aire empuja al globo con la misma fuerza pero en sentido contrario (reacción) — el mismo principio exacto con el que funciona un cohete real, solo que expulsando combustible en vez de aire.
Necesitas: un CD viejo o un plato chico, un globo inflado, una botella
Por qué pasa: el globo tiene inercia y "quiere" seguir en el mismo lugar. El CD, al girar rápido, tiene tan poca fricción con el globo en el instante del tirón que no alcanza a arrastrarlo — el globo cae derecho sobre la botella en vez de salir volando con el CD.
Necesitas: un limón, una moneda de cobre (o un clavo de cobre), un clavo de hierro o zinc galvanizado, cables con pinzas cocodrilo, un LED chico o un multímetro
Por qué pasa: el ácido cítrico del limón actúa como electrolito, permitiendo una reacción química entre los dos metales distintos que libera electrones — literalmente una pila química, como las que usas todos los días.
Necesitas: un clavo grande de hierro, cable de cobre esmaltado (o cualquier cable fino), una pila de 9V, clips o alfileres
Por qué pasa: toda corriente eléctrica genera un campo magnético a su alrededor. Al enrollar el cable en espiral, esos campos se suman y se concentran en el clavo de hierro, convirtiéndolo en un imán temporal — funciona solo mientras circula corriente.
Necesitas: un globo, una canilla, tu propio pelo (seco)
Por qué pasa: frotar el globo le saca electrones al pelo, dejando al globo con carga negativa. Esa carga atrae a las moléculas de agua (que tienen zonas con carga positiva, por ser polares) y el chorro se curva hacia el globo sin que se toquen — la misma idea de "cargas opuestas se atraen" que después vas a ver en electricidad.
Necesitas: 2 vasos altos, agua, sal, un huevo
Por qué pasa: el agua salada es más densa que el agua dulce. Cuando la densidad del líquido supera la densidad del huevo, el empuje (E=ρ·g·V) alcanza para flotarlo — el mismo principio por el que es más fácil flotar en el mar que en una pileta.
Necesitas: una botella transparente, aceite vegetal, agua, colorante, una pastilla efervescente
Por qué pasa: el aceite es menos denso que el agua, por eso flota arriba y no se mezcla (además de ser químicamente distintos — recuerda "polar disuelve polar"). La pastilla reacciona con el agua liberando CO₂, que arrastra gotas de agua coloreada hacia arriba en burbujas — al llegar a la superficie, el gas escapa y la gota vuelve a caer.
Necesitas: 2 globos, agua, una vela o encendedor (con supervisión de un adulto)
Por qué pasa: el agua dentro del globo absorbe el calor de la llama muchísimo más rápido de lo que se calienta el plástico — su alto calor específico (4186 J/kg·°C) hace que necesite mucha energía para subir de temperatura, protegiendo al globo de quemarse.
Necesitas: una lata de aluminio vacía (de gaseosa), un poco de agua, una hornalla, pinzas, un recipiente con agua bien fría (con supervisión de un adulto)
Por qué pasa: el vapor de agua caliente llena la lata y empuja el aire hacia afuera. Al enfriarse de golpe, el vapor se condensa en agua líquida casi instantáneamente, dejando un vacío parcial adentro — la presión atmosférica de afuera (que sigue empujando normal) aplasta la lata porque ya no hay presión de gas adentro que la equilibre.
Necesitas: bicarbonato de sodio, vinagre, un recipiente (mejor si es angosto), colorante opcional
Por qué pasa: el vinagre (ácido acético) reacciona con el bicarbonato (una base) liberando dióxido de carbono en forma de gas — es esa efervescencia la que empuja la espuma hacia afuera.
Necesitas: repollo morado, agua caliente, vasos, distintos líquidos de la cocina (limón, vinagre, agua con bicarbonato, agua con jabón)
Por qué pasa: el pigmento del repollo morado (una antocianina) cambia de color según cuán ácida o básica es la sustancia que se le agrega — rosado/rojo con ácidos, verde/amarillo con bases. Es el mismo principio que usan los indicadores de pH de laboratorio.
Necesitas: un clavo de hierro sin pintar, vinagre, un vaso, sal opcional
Por qué pasa: el ambiente ácido acelera la reacción entre el hierro y el oxígeno disuelto, formando óxido — el mismo proceso que la herrumbre natural, pero mucho más rápido gracias al vinagre.
Necesitas: papel de filtro para café (o servilleta de papel blanca), marcadores de distintos colores (los de agua funcionan mejor), un vaso con un poquito de agua
Por qué pasa: muchos colores de marcador en realidad son mezclas de varios pigmentos distintos. El agua arrastra cada pigmento a distinta velocidad según qué tan bien se pega al papel — así se separan visualmente en bandas de color.
Necesitas: jugo de limón, un palillo o pincel fino, papel blanco, una fuente de calor suave (lamparita encendida o plancha tibia, con supervisión de un adulto)
Por qué pasa: el jugo de limón debilita las fibras del papel en esa zona. Al calentarse, esas zonas se oxidan (reaccionan con el oxígeno del aire) más rápido que el resto del papel y se doran antes, revelando el dibujo — el mismo tipo de reacción que dora una tostada.
Estos todavía no tienen instrucciones completas acá, pero son experimentos reales y probados — buscalos por nombre si quieres adelantarte, o pedime que desarrolle cualquiera de estos con materiales y pasos.
¿Hiciste alguno? Vuelve a la página del tema para repasar la teoría y la fórmula detrás de lo que acabas de ver con tus propios ojos.